Guionista malvada ([info]anguisante) wrote in [info]just_fictional,

Enda

Título: Enda
Creación propia
Rating: Apto
Descripción: ¿Historia post-apocalíptica? Una chica y los monstruos que la acechan.
Disclaimer: La historia y los personajes me pertenecen. Apartad las manos, ladrones de ideas.
Notas Personales: En mi ordenador la fecha de la última modificación es de enero del 2002. Creo que la escribí un poco antes, tal vez en COU (98 o 99). Así me quedó y nunca la continué, creo que fue un sueño o una idea, o un simple ejercicio. En la época me encantaba inventar historias y mundos y personajes y pocas veces los desarrollaba. Un mundo post-apocalíptico con mutantes y supervivientes y una recurrencia mía: una chica con poderes que no lo aparenta, que no los quiere usar, que se aleja del mundo... Nunca decidí si Enda era el nombre de la chica, del mundo, o de qué.

Hacía horas que tres Sorbehuesos seguían a la joven solitaria que ignorando todas las normas de supervivencia, se había adentrado sola en el desierto al atardecer. Era una muchacha extraordinariamente bien conservada para lo que los Sorbehuesos estaban acostumbrados. Era extranjera, eso se notaba en su olor. No tenía el olor reseco y polvoriento de los habitantes de las ciudades limítrofes con el desierto, y parecía sana. Su piel no tenía el aspecto quebradizo y ajado por el calor, la sequedad y el continuo contacto con la arena de los habitantes de la zona, y su cabello era de un negro brillante. Un bocado delicioso.

La joven parecía saber perfectamente hacia donde se dirigía, y caminaba segura y decidida aunque sin prisas. No parecía capaz de imaginar que podía estar en peligro. Vestía unos pantalones azules, botas  y una chaqueta abierta bajo la que se podía ver una camiseta oscura. Sobre la ropa llevaba una capa de un material ligero y transpirable que la protegía del intenso calor del desierto, como las que confeccionaban las tribus de la zona. Un sombrero de ala ancha le protegía la cabeza del sol, y pintura negra a modo de antifaz hacía lo propio con los ojos. No llevaba armas, ni provisiones, sólo un zurrón de tela resistente, demasiado pequeño para llevar un arma. Era una presa fácil.

Pese a eso, los Sorbehuesos se mantuvieron a una cierta distancia durante un buen rato. Eran criaturas enfermizas y débiles, extrañas mutaciones de seres humanos aparecidas tras la Guerra, que atacaban sólo en grupo. Su dieta se basaba en el tuétano de los huesos de cualquier animal, aunque el humano era su preferido. Sólo atacaban a viajeros solitarios e indefensos, cómo aquella joven. Esperarían a que cayera la noche y la rodearían, perforando su piel y huesos con sus afilados aguijones hasta sorberle todo el tuétano.

Dos seres más se unieron al grupo de perseguidores a pocos minutos de que el sol, que ya teñía levemente el horizonte de tonos rosados y naranjas, desapareciera del todo. La joven aminoró su marcha, hasta que, finalmente, se detuvo sobre una duna, miró a su alrededor un par de veces como para asegurarse de que estaba en el lugar donde quería estar y se sentó en la arena.

Los Sorbehuesos se acercaron sigilosamente, rodeando a la muchacha, intentando cubrir todas las posibles vías de escape que su víctima pudiera tener. Pero se detuvieron de inmediato cuando la joven, sentada y sin mirar a ningún lugar en especial, les habló.

- Sé que estáis ahí. No os molestéis en intentar atacarme, podríais resultar heridos.

Los Sorbehuesos se quedaron paralizados por el terror. ¿Cómo había podido descubrirles?. El más grande de los atacantes, un ser de piel correosa con motas oscuras, salió del escondite que le proporcionaban las alargadas sombras de las dunas. Se colocó frente a la muchacha, aunque a una distancia prudencial. Algo había en ella que le ponía nervioso.

- Estás rodeada. Somos muchos. No podrás escapar.

Ella ni se inmutó. Sacó algo de su zurrón, ocultándolo en el puño cerrado, se levantó de manera calmada y, por primera vez, miró al ser directamente. Éste retrocedió unos pasos, golpeado por la fuerza de la mirada de ella. Sus ojos resplandecían con un extraño color blanco, que apenas dejaba entrever el color castaño de sus iris. No parecía humana. La joven avanzó a su vez un paso con la mano extendida ante ella, aún con el puño cerrado. El ser, aterrorizado, huyó gritando. Sus compañeros hicieron lo mismo. De nuevo la muchacha se quedó sola, volvió a sentarse en la arena con las piernas cruzadas y la mirada baja.

Si los Sorbehuesos no hubieran huido, habrían visto como ella esbozaba una sonrisa burlona y abría su mano, dejando caer un puñado de brillante y simple arena.
   
Tags: historias post-apocalipticas, relatos propios

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  • 2 comments

[info]aranluc

June 30 2006, 20:06:45 UTC 5 years ago

Buen principio.

Ahora, ¿noto reminiscencias de Buffy y de Dune? ;P

[info]anguisante

July 1 2006, 07:38:14 UTC 5 years ago

De Dune seguro de los seguros.

De Buffy no sé que decirte, por aquellas épocas me molaba pero no estaba tan obsesionada como ahora...

La verdad es que no tengo historia pensada para esto ni nada, simplemente la escena me parecía interesante y con fuerza y la escribí...
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